Atrapados en la presidencia de la comunidad de vecinos
Las juntas virtuales solo pueden celebrarse para asuntos urgentes. Los actuales responsables de la comunidad deberán seguir en el cargo, al menos, otros siete meses más.
Atrapados en el cargo de presidente de la comunidad de vecinos. Así están miles de propietarios que ocupan el puesto presidencial desde 2019 y buscan desesperados una solución. Su esperanza estaba puesta en las recién aprobadas telejuntas, pero tampoco resuelven el entuerto. Serán presidentes durante, al menos, siete meses más.
La pandemia ha complicado la vida de muchas comunidades de vecinos. Algunas se han convertido en auténticos polvorines y no solo porque no se hayan renovado los cargos, sino porque tampoco se han podido aprobar las cuentas anuales, ni hacer obras, ni pedir financiación y subvenciones y, ni siquiera, denunciar a los vecinos morosos. Incluso, se han dado casos de bancos que han bloqueado las cuentas de las comunidades por no haber podido renovar las firmas. Más de un millón de juntas de propietarios se han dejado de celebrar desde el inicio de la pandemia, según el Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas (CGCAFE). El bloqueo ha sido mayúsculo.
Las ansiadas juntas de vecinos virtuales (por cualquier plataforma siempre que permita identificar a los asistentes) ya tienen cobertura legal, al menos temporalmente. Entraron en vigor el pasado 9 de mayo a través del Real Decreto-ley 8/2021 y llegaron para solucionar estos cuellos de botella. Pero el día a día está demostrando que no son la panacea. En algunas fincas van a favorecer “la implicación del perfil más joven de propietarios, tradicionalmente menos involucrados. En cambio, otras muchas no podrán celebrar las tan esperadas telejuntas ni acceder al televoto.
El administrador de fincas debe verificar, antes de la reunión, que todos los vecinos disponen de medios telemáticos (serviría un móvil), un paso que parece sencillo, pero no lo es. “Es difícil que te contesten todos los vecinos cuando mandas cualquier circular en la que pides que se pronuncien sobre un tema, y en este caso pasará lo mismo”. Basta con que alguien no conteste o manifieste que no dispone de medios para que la reunión virtual no se pueda celebrar.
Existen localidades más pequeñas en las que alguien no disponga de acceso a internet, incluso en las grandes ciudades, hay fincas, barrios enteros, donde vive gente mayor sin acceso a un móvil o sin conocimientos suficientes para conectarse a una plataforma.
Pero la gran pega es que solo se pueden adoptar acuerdos que no puedan aplazarse más allá del 31 de diciembre. “Las juntas telemáticas solo se pueden emplear para resolver problemas relacionados con obras necesarias”, señala Salvador Díez, presidente del ¬CGCAFE. Se trata de cuestiones urgentes, que no se pueden demorar, como la puesta de un ascensor o una rampa; obras de conservación y rehabilitación (filtraciones, cubiertas…); solicitud de subvenciones o ayudas; realización de inspecciones; resolver problemas de liquidez o pedir financiación; cumplimiento de cualquier plazo (judicial, administrativo) y reclamaciones a morosos.